Fantasía


   Como ya he dicho en la página de "Bienvenidos", mi nombre es Isabel Rico, pero hace mucho, mucho tiempo, las hadas me bautizaron con el nombre de Myosotis Rowan. Puede que no creáis en las hadas, en ese caso, permitidme que os vuelva a hacer creer, porque están ahí, aunque no podáis verlas.

En alguna de mis múltiples vidas pasadas, las hadas consiguieron raptarme (ya hablaré de eso en uno de los libros que publicaré aquí) y pasé con ellas algunos días, pero cuando regresé a mi mundo, habían transcurrido años.


En mis vidas siguientes no pude recordar nada de todo esto, aunque llegando a este a
ño 2013, donde hay tantas guerras, tantas desgracias, parece que estos seres de la naturaleza me han permitido recordar y transcribir todo lo que sé sobre ellas, todo lo que viví con ellas, para que nadie olvide y para que todos aquéllos que tengan perdida la fe, la recuperen. Porque, queridos creyentes o no, queridos niños y no tan niños, y sí, tú, que estás ahí, tras la pantalla, mirando por encima de tu hombro para que no te pillen leyendo esto porque te da vergüenza reconocer que en el fondo, sigues creyendo en las hadas... también a ti: en este mundo, aún a pesar de que intentamos destruirlo, sigue habiendo cosas invisibles a los ojos y sólo percibidas por el corazón humano que continúa teniendo la mirada de un niño.


Las hadas, duendes, sirenas y otros seres feéricos me dieron un mensaje para todos vosotros: su era está cerca y volverán para acabar con esta falta de ilusión que ha sido reemplazada por una realidad que no deja respirar al espíritu. De hecho, ya están aquí... a las puertas. Deja que entren.

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El corazón de la princesa

Yagaantytán

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