sábado, 2 de enero de 2016

Doce lunas 48M

Mirando agradecido a Mael, aceptas su ofrecimiento y ambos os dirigís a los establos.

Sin embargo, no lleváis ni media hora limpiando los excrementos de los caballos, cuando Owen aparece en la puerta, pálido y sudoroso.

Presintiendo algo, te acercas, temerosa a él y le preguntas qué ocurre.

Owen te mira a los ojos y pone una mano sobre tu cabeza. En su mirada se lee el dolor, el estupor y el miedo:

-Ahora tienes que ser fuerte, Brayan. Unos soldados acaban de encontrar el cuerpo de tu abuela en el claro, al otro lado del puente. No se ha podido hacer nada por ella.

Sin querer creer lo que estás escuchando, te apartas de Owen, empujas a Mael, que ha puesto una mano sobre tu hombro, tan incrédulo como tú ante lo que escucha, y sales corriendo hacia vuestra choza.

A su entrada, se arremolina la gente, mas cuando te ven llegar, se apartan para dejarte pasar.

En el interior, sobre el lecho de paja, ves el cadáver ensangrentado de tu abuela.

Te acercas como en un sueño, con la boca reseca, pero no te atreves a arrodillarte junto a ella, no osas ni hacerle una leve caricia.

Las palabras de Owen resuenan en tus oídos: "Ahora tienes que ser fuerte".

Pero, ¿cómo serlo cuando ella era la única pariente que te quedaba?

-Hemos de prepararla para el funeral, Brayan. Si te ves con fuerzas para ayudar, serás bienvenido, aunque entenderemos que prefieras quedarte al margen.- Te dice, comprensiva, una de las mujeres de la aldea.

Como en un mal sueño, tu único pensamiento es esclarecer qué está pasando y vengar la muerte de tu abuela.

Si decides quedarte para el funeral, ve a la página 2

Si decides que no podrás aguantar ver quemarse el cuerpo de tu abuela y decides acudir enseguida al claro para ver el lugar del crimen, ve a la página 30

1 comentario:

  1. Que tengas un año lleno de felicidad y se cumplan tus deseos literarios.- Un abrazo

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