martes, 20 de enero de 2015

Doce lunas 80F

http://www.ecoticias.com/naturaleza/24876/noticias-de-peligro-de-extincion--bosque-arboleda-selva-plantas-incendios-fuego-humedales-forestal-medio-medio-ambiente-medioambiente-medioambiental

Con paso desganado y tiritando de frío, te diriges al río. No está lejos del castro, pero aún así debes internarte un poco en el bosque, un lugar que, de un tiempo a esta parte, todo el mundo evita.

El enemigo invasor hace tiempo que no manda patrullas de reconocimiento y desde que, antes de la aparición del soldado romano varios cazadores de tu aldea aparecieran muertos con el terror pintado en sus rostros, tampoco vosotros os atrevéis a ir más allá del río. Desde entonces la caza ha menguado y la carne os la proporciona el ganado y algún que otro conejo o venado que, por despiste, llega hasta donde alcanzan vuestras lanzas.

Hoy el río baja crecido y sus aguas están turbias y revueltas. Arrodillándote, introduces el cántaro en el agua helada y aprietas los dientes cuando las manos comienzan a dolerte por el frío.

De pronto, un graznido hace que te incorpores a tiempo de ver toda una bandada de pájaros alzando el vuelo como si algo los hubiera espantado. Tras el graznido, el grito ahogado de alguien se deja oír entre la maleza. Sabes que no es buena idea ir a ver qué está ocurriendo, pero tampoco puedes abandonar a alguien en apuros.

Te apresuras a cruzar el río por el viejo puente, cuidando de no pisar los tablones medio podridos y más peligrosos y consigues llegar a la otra orilla, pero cuando te acercas al lugar de donde ha llegado el grito, tu corazón se paraliza en tu pecho por un segundo y el estómago te da un vuelco. Allí ya no hay nadie, pero el suelo está lleno de pisadas que se internan en el bosque, aunque la gran mayoría van hacia Gask Ridge, donde el romano invasor tiene su fortificación. Pero no sólo eso. En la rama de un arbusto, has visto algo que es lo que te ha hecho quedarte clavada en el sitio: la cinta que tu abuela suele llevar en el pelo. No te queda la menor duda de que tu abuela está en peligro, pero, ¿hacia dónde dirigirte?

Si decides seguir las pisadas que se internan en el bosque, ve a la página 96

Si por el contrario decides ir a ver qué se está cociendo en Gask Ridge, ve a la página 61

Si decides regresar al castro para avisar a los aldeanos y que te ayuden a buscar a tu abuela, ve a la página 29