viernes, 28 de noviembre de 2014

Libreta Spiderman


Libreta de Spiderman. Regalo para mi tío Juan.


Detalle de Spiderman. He notado que al colorear los trabajos, el color hace que no se aprecie el volúmen que tiene el dibujo. Pero es que hay trabajos como éste que necesitan color sí o sí.


Parte trasera, logo de Spiderman, aunque creo que al colorearlo me ha salido el logo de la parte oscura del súper héroe XD. Bueno, así tiene al spiderman bueno y al malo en la misma libreta XD


La araña y los hilos van todos coloreados con pintura plateada que en la foto no se aprecia, pero que brilla a la luz del sol. Al ser la pintura más clara, aquí sí se aprecia más el volúmen adquirido.

Aquí con el hilo de cuero que la cierra del mismo tono que el traje de Spiderman.
Por cierto, toda la parte roja del uniforme va pintado con la punta de un alfiler para hacer las líneas negras de la telaraña.
 
 
 
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

libreta marina


Otra libretilla para regalo con los márgenes bien ajustados esta vez y con el clásico cierre de cordón de cuero enrollado en torno a la libreta.


Delfín con remolino de agua en la parte delantera.


Detalle del delfín

  
Pez (¿barbo?) en la parte trasera. Ha quedado un poco más oscuro que el delfín, así que supongo que le daré otra mano de aceite a éste.


Detalle del pez  


Detalle de la cola del pez
 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Libreta Ygdrassil


Libreta en cuero el árbol de la vida, símbolo celta, para regalo. Para darle el color oscuro he contado con la ayuda de mi madre, que con un algodón empapado en aceite de oliva le ha ido dando varias manos y poniéndolo al sol. Los dibujos han quedado más oscuros por tener relieve.



Este símbolo celta llamado triqueta, símbolo de la vida, la muerte y el renacimiento y la triple dimensión de la divinidad femenina: doncella, madre y anciana, atrae la buena suerte a quien lo porta con él.
Aún me queda mucho por aprender del manejo del buril, pues se ven ciertas marcas al haber aplastado el cuero que no deberían verse.



Este cierre es distinto de los que he hecho hasta ahora. Para estos cierres los márgenes a los cuadernillos cosidos en el interior deben ser muy ajustados para que no pase lo que me ha pasado a mí, que al querer dar suficiente margen y poner este tipo de cierre, la libreta se ha quedado un poco bocona y a veces da la sensación de descuadre.



Otro elemento nuevo añadido: el marcapáginas



Detalle del marcapáginas: una hoja de Ygdrassil, el árbol de la vida





miércoles, 19 de noviembre de 2014

De nuevo Cottingley




   El pequeño pueblo de Cottingley se levantó aquella mañana con la noticia de que la casita de Frances y Elsie estaba siendo restaurada.
   Al parecer alguien la había comprado a las descendientes de aquellas niñas que engañaron en su momento a medio mundo, incluyendo al célebre escritor Arthur Conan Doyle.
   Nadie sabía a qué se dedicaba el nuevo dueño, si era mujer u hombre, si venía con su familia o solo.
   Fuera como fuera, la polémica estaba servida y era la comidilla en tiendas, bares y peluquerías:
   -A mí me da igual-. Dijo uno-. Como sea periodista y empiece a hacer preguntas absurdas sobre hadas, no tendré problema alguno en mostrarle el cartel de derecho de admisión.
   Y la intriga continuó hasta que las vacaciones escolares acabaron y Kelly y Sarah se incorporaron a la escuela.
   Las niñas pronto se vieron asediadas a preguntas en su escuela y aquel mismo día, en la hora de la cena, no dejaron de hablar con su madre sobre todo lo que habían descubierto.
   Tess, encantada al verlas por primera vez en meses emocionadas con algo, les rogó, sin embargo, que no hicieran de aquello su tema central.
   -Al menos no con vuestros amigos y sus padres- añadió al ver la cara de desencanto de las pequeñas.
   -¿Por qué no?- Quisieron saber las niñas.
   -Porque a veces a la gente no le gusta que se le recuerde ciertas cosas y menos ser recordada por ellas.
   -Pero las hadas son hermosas.
   -Sí, pero hay personas a las que no les gusta. Y ahora dejemos este tema y contadme qué más habéis hecho en clase.
   Y así las dos primeras semanas transcurrieron con total tranquilidad hasta que el domingo por la mañana Kelly y Sarah decidieron investigar un poco por los alrededores y en sus correrías, las pequeñas encontraron una especie de trampilla en el suelo, en un lateral de la casa, que había pasado desapercibido para todos por hallarse cubierto de tierra y hojas secas.
   Las dos niñas tiraron de la argolla y bajaron por las escaleras que quedaron al descubierto.
   Y allí abajo encontraron un pequeño baúl de madera con la tapa abierta.
   Las pequeñas, curiosas como todas las niñas, se acercaron al baúl para descubrir en su interior varias cajas de cartón llenas de preciosos recortes de papel con forma de hadas.
   Encantadas, las niñas se llevaron las cajas al bosque y se pasaron toda la tarde jugando con ellas.
   -¿Pueden ser los recortes con los que jugaban Frances y Elsie?-Preguntó Kelly, puesto que las dos se habían informado bien de toda la historia.
   Sarah se encogió de hombros:
   -Puede ser. Deberíamos buscar un sitio digno de ellas. Encontremos un tronco hueco que pueda servir de casa de muñecas.
   Y así, al cabo de una hora, Sarah encontró un precioso tocón hueco y al ver lo que contenía, pegó un grito. Acudió enseguida Kelly y al ver a los diversos y pequeños seres que se movían constantemente, quedó maravillada. Los cuerpos no eran visibles, sino tan sólo los rostros y, de vez en cuando se dejaba ver una mano por aquí, un pie por allá, un pedacito de cuello por acullá…
   -¿Qué es esto?- Quiso saber Sarah cuando se atrevió a mirar un poco más atentamente.
   Y antes de que su hermana pudiera contestar, las figuras abrieron sus bocas y contestaron a la vez:
   -¿Por qué preguntáis si ya lo sabéis?
   -¡Son hadas!- exclamó Kelly.
   -Nunca las habría imaginado así- susurró Sarah-. Parecen pequeños fantasmas.
   -Somos espíritus de la naturaleza.
   -¿Queréis jugar con nosotras?
   -Claro- dijeron las voces, que sonaron con cierto deje metálico como si el repicar de una campanilla muriera a lo lejos.
   Así pasaron toda la tarde jugando y en el crepúsculo las niñas se despidieron de ellas.
   Aquella noche, durante la cena, no hubo otra conversación más que las hadas hasta que Tess zanjó el tema de manera tajante:
   -Ya está bien, niñas. No quiero que vayáis diciendo por ahí que estáis viendo hadas. Tal vez no os hayáis dado cuenta, pero desde que nos hemos venido a vivir aquí, la gente murmura sobre nosotras, nos mira raro y lo que menos necesitamos es darles motivos para seguir chismorreando.
   -Pero las hemos visto, mamá. Frances y Elsie tenían razón.
   -Se acabó. Si vais a seguir con lo mismo, podéis ir a la cama.
   Sin embargo, al día siguiente, las niñas volvieron a jugar con las hadas.
   -¿No sería genial que mamá pudiera verlas? Así no dudaría de nosotras.
   -Podríamos tratar de fotografiarlas, como hicieron Elsie y Frances.
   Y así las dos hermanas fueron por sus cámaras digitales y tomaron infinidad de fotos de las que tan sólo consiguieron un par de ellas donde se veían pequeños rostros mimetizados con el entorno o incluso con el aire.
   -Esto no es suficiente, Kelly. Hay que ampliarlas mucho para verlas y terminan distorsionadas.
   -Yo creo que están muy bien.
   -Piensa como un adulto, por favor. Nos dirán que esas caras y figuras son pétalos de flores y hojas secas que pueden dar la impresión de formar figuras.
   Kelly entonces se sentó en el suelo con los codos apoyados sobre las rodillas.
   -Quizás por eso Elsie y Frances tuvieron que hacer sus propias hadas en papel. Porque quizás sea así la única forma que tienen los adultos de verlas.
   -Pues entonces tendremos que hacer nuestras propias hadas- dijo Sarah.
   Y durante las semanas siguientes, Kelly se dedicó a buscar y recoger raíces y pequeños troncos y Sarah a tallarlos, actividad en la que era realmente buena.
   Luego, poniendo las pequeñas raíces y tocones en sitios estratégicos, tomaron fotos y, hasta en algunas de ellas, aparecía el rostro sonriente de algún pequeño espíritu, divertido ante el hecho de verse reflejado en la madera.
   -Si queréis jugar a esto, debéis sernos fieles hasta el final-. Les dijeron las hadas-. No hacerlo, significaría no volver a vernos. Poder tomar estas formas nos roba mucha energía y lo menos que podéis hacer es ser agradecidas.
   -Jamás os traicionaríamos- respondieron las niñas.
   -Muchos niños han sido los que nos han hecho la misma promesa, pero al crecer nos niegan por vergüenza o miedo.
   Kelly y Sarah volvieron a prometer que ellas jamás harían aquello.
   Un mes más tarde, las dos niñas desplegaban en el ordenador, ante toda la clase, aprovechando un trabajo del colegio, toda la galería de fotos.
   Al día siguiente, junto con los suspensos, a Tess le llegó una carta de la profesora de sus hijas.
   -Habéis sobrepasado los límites-, las amonestó Tess en cuanto Kelly y Sarah regresaron de la escuela-. Os dije que no quería oír hablar de este tema.
   -Pero, mamá… mira las fotos. Las hadas…
   -¡Las hadas no existen! Acabaré con esto ahora mismo.
   Y aquella misma noche tiró las cámaras a la basura, sin darse cuenta que el periodista de un periódico sensacionalista, que hacía meses que andaba tras la noticia de la familia que ocupaba la casa de Frances y Elsie, rescataba las cámaras.
   Tres días más tarde, la casa se hallaba asediada por los periodistas y fotógrafos y llegó un momento que ante la imposibilidad de hacer vida normal, Tess reunió a sus hijas y les comunicó que harían una rueda de prensa donde enseñarían sus pequeñas tallas de madera y dirían ante todo el mundo que todo había sido una broma pesada.
   Sin embargo, Kelly no pudo soportar la presión y las lágrimas se le saltaron cuando oyó a Sarah decir que todo había sido invención suya sin atreverse a mirar a los periodistas a los ojos.
   Cuando le llegó el turno, sin apenas poder pronunciar una palabra a causa de las lágrimas, terminó por gritar con la voz rota:
   -¡Yo sí creo en las hadas y si vosotros no las veis es porque os avergonzáis de vosotros mismos y de lo que podríais ver! Tenéis miedo a verlo, pero sólo tenéis que mirar. Está ante vosotros-. Luego se volvió hacia su hermana-. Prometiste que no las traicionarías. Lo prometiste.
   Y antes de que nadie pudiera impedirlo, salió corriendo de la casa.
   Tess salió detrás de ella, llamándola, pero Kelly no se detuvo. Corrió y corrió sin descanso y sólo paró al llegar al puentecillo de madera que cruzaba el río y que nadie utilizaba ya por hallarse en muy mal estado.
   Al mirar hacia atrás y verse perseguida por media docena de periodistas, decidió cruzarlo y justo en el centro, sintió quebrarse las tablas bajo su peso y cayó con gran estrépito al agua, cuyas bravas corrientes la arrastraron sin que nadie pudiera impedirlo.
   Dejando escapar un grito, Tess echó a correr por la orilla del río tratando de alcanzarla y cuando ya pensó que no la vería más con vida, ocurrió algo: de repente, las briznas de hierba comenzaron a moverse como si una mano invisible las acariciara, trenzándose entre sí y dibujando diminutos rostros espectrales. Manitas fantasmales doblaron los tallos de los juncos con el movimiento del balanceo en la brisa. Pero no había brisa. El tiempo parecía haberse detenido: las nubes se hallaban inmóviles en el cielo y las aguas del río parecían haberse petrificado, a pesar de que Kelly seguían ahogándose, arrastrada a las profundidades por una fuerza invisible. Los insectos se habían detenido en pleno vuelo y lo único que se movían eran los juncos.
   Uno de los rostros y las manitas fantasmas doblaron los juncos con tan buena fortuna, que la pequeña pudo alcanzarlos y allí quedó sujeta hasta que Tess acudió en su ayuda y consiguió arrastrarla a tierra firme.
   -Mamá, ¿las has visto? Las hadas me salvaron.- Tosió Kelly entre los brazos de su madre.
   Tess no acertó a articular palabra, pero días más tarde, ante un pelotón de periodistas, declaró:
   -Mis hijas no han mentido. Cottingley está más vivo que nunca y las hadas existen. Investigad las fotos a fondo. No vemos lo que no queremos ver.
   Una semana más tarde, Tess empaquetaba sus cosas y ella y sus hijas se marcharon de allí.
   Durante toda su vida, Kelly y Sarah se vieron requeridas para entrevistas y, a pesar de ser tratadas como mentirosas y hasta perder trabajos por esta causa, jamás se desdijeron. En una de aquellas entrevistas, Sarah comentó:
   -Aunque la mayoría de las fotos están trucadas, algunas muestran hadas reales y nosotras vimos hadas. Kelly sigue viéndolas. Yo perdí ese privilegio al renegar de ellas.
   Hasta el final de su vida, Kelly guardó aquel viejo periódico cuyo titular rezaba:
   “De nuevo Cottingley”.

Decisión tomada

Bueno, pues a falta de cinco minutos de las doce de la noche y en vista de que ya nadie más va a participar en este miniconcurso, lo cierro y anuncio que los números escogidos con dos puntos cada uno de distintas personas, son el 13 y el 102. Los nombres de los dos cuentos son "El hada y el fantasma" y "De nuevo Cottingley". Los corregiré a lo largo de esta semana y antes del viernes los tendréis colgados en internet. Gracias a los que habéis participado y a los demás... bueno, pues que espero que algún día os animeis y a todos, indiscriminadamente, que disfruteis de los cuentecillos

domingo, 16 de noviembre de 2014

13 y 102

Bueno, pues a falta de cinco minutos de las doce de la noche y en vista de que ya nadie más va a participar en este miniconcurso, lo cierro y anuncio que los números escogidos con dos puntos cada uno de distintas personas en facebook, son el 13 y el 102. Los nombres de los dos cuentos son "El hada y el fantasma" y "De nuevo Cottingley". Los corregiré a lo largo de esta semana y antes del viernes los tendréis colgados en internet. Gracias a los que habéis participado y a los demás... bueno, pues que espero que algún día os animeis y a todos, indiscriminadamente, que disfruteis de los cuentecillos

jueves, 13 de noviembre de 2014

Detalles para vosotros

Queridos storyreaders, sé que esta entrada puede ser un poco larga, pero me gustaría que la leyérais hasta el final.

Hace hoy exactamente un año y un mes que abrí un nuevo documento en mi pc sin título, que luego, a lo largo de todo este tiempo ha ido cambiando el nombre varias veces hasta quedar como Lepatus Keiju, o lo que en finlandés viene siendo, Aleteo de Hadas. Y hoy, un año y un mes más tarde, el mismo día 13, he cerrado el último cuento.

Sí, he acabado mi libro de cien cuentos de hadas, aunque todo esto no empezó hace un año, sino hace muchísimos más, concretamente hace diez años, aunque por entonces mi imaginación no era exactamente la misma que ahora o, al menos, digamos que no tenía tantas ideas.

Pero, sobre todo, hoy quería agradeceros que sigais ahí y que gracias a vosotros esta modesta página tenga 10 seguidores. Sé que son muchos los que leen y no escriben, tal vez porque les aburra, tal vez porque no sé incentivarlos, tal vez porque, después de todo, se han llevado una decepción al darle a me gusta y ver que no es exactamente lo que ellos pensaban, pero aún así, habeis seguido ahí, sin desprenderos de este espacio aunque ha habido rachas que ha estado paradísimo.

Por eso quería daros las gracias y pediros también un favor, sobre todo a aquell@s que no participais nunca por diversos motivos, y es que, esta vez lo hagáis.

Mi libro en principio debía tener 100 cuentos, pero al final he escrito 102, no porque se me hayan venido las ideas de pronto, sino porque no quería escribirlo y punto, sino que quería tener un detalles con vosotr@s. Quería regalaros dos cuentos. Dos cuentos que eligiréis vosotros. Perdonad por este discurso, pero es la única forma que tengo de agradeceros el que sigais ahí.

No quiero ser yo la que elija estos cuentos, quiero que seais vosotros, así que abro un pequeño concurso que cerraré el domingo a las doce de la noche. El juego consiste en que elijais dos números, del 1 al 102 y los que tengan más votos entre este blog y mi página de facebook, serán los elegidos. Por eso me gustaría que participárais los que sois asiduos a este espacio y todo aquel que quiera sumarse, porque quiero que sea algo elegido entre todos vosotros.

Aún me queda que corregir todos los cuentos, pero corregiré esos dos los primeros, cambiaré lo que crea que está flojo y lo mejoraré para colgarlos en la semana que viene. El libro tardará mucho más en ser publicado en Lulú, pues quiero corregir los restantes 100 cuentos y mandarlo a concurso y en cuanto vea que no es ganador, como me ocurre siempre XD, lo colgaré íntegro en internet para que podáis bajarlo en pdf.

De verdad, mil gracias por seguir ahí, aun en silencio y... por ayudarme en este humilde regalo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Marcapáginas Minions

Marcapáginas Minions. Regalo para una pelirroja guapísima  

 
Primer minion

Segundo minion

Tercer minion

lunes, 10 de noviembre de 2014

Cuadro Corazón de Jesús

Éste es un regalo para otra tía. 

A ver, como en cuanto tenga la técnica bien aprendida quiero poner aquí un pequeño tutorial de cómo se hace, quiero compartir aquí este pequeño descubrimiento.

 Esta piel es distinta a la que he comprado hasta ahora y cuesta mucho más barata. Está entre 19 y 20 euros dependiendo de lo que mida, mientras que la otra cuesta el doble, unos 33€.

Las dos son de cabra, pero están tratadas de forma distinta y ésta es mucho más gruesa y flexible, lo que la hace genial para trabajar con el buril y sacar volúmen.

También me he hecho con una pequeña tabla, como estas que se usan para cortar queso o embutidos en casa y la he cubierto de plastilina, lo cual a la hora de rehundir el cuero ayuda muchísimo.

Además al ser mucho más pandito, es genial para las libretas de cuero :)

El problema que tenemos los novatos que empezamos con esto es que nos arriesgamos a comprar y hasta que no vamos aprendiendo de nuestros errores, como ya creo haber dicho en otra ocasión, no nos damos cuenta de qué es lo que nos conviene o no. Creo que a partir de ahora todo lo que suba en este apartado va a tener mucha más calidad.


Este es un detalle del corazón. Como véis, aunque la foto no sea de la mejor calidad, ya no se ven las rayas blancas de separación que me salían en los otros trabajos. También tengo que decir, que al no haberlas es mucho más difícil de colorear y no mezclar los colores.

Y aquí se ve genial el relieve que toma este cuero. Como véis, no hay líneas de separación, simplemente el cuero aplastado y el relieve :)

 Me falta mucho por aprender porque aquí la técnica del manejo del buril es fundamental, mientras que en el otro cuero simplemente me dedicaba a cortar con la cuchilla giratoria y a separar con el buril. También en este cuero el corte y la posterior técnica de relieve es más pesada y más lenta. Pero ahora sí estoy en el camino correcto.